Testimonio 2


El pastor de la iglesia dijo que tenía necesidad de un buen perro guardián para su nueva casa,  nuestra perra Doberman había tenido crías en ese tiempo, así que le ofrecimos un perrito. Llegado el momento de entregarle el cachorro, llamé a la iglesia para tener la dirección de la casa del pastor, me dijeron: “en la vía del Junquito, en el kilómetro tal, a mano derecha está la entrada a la urbanización. Allí preguntar por el pastor a cualquier persona, pues “todos” los conocen”. Nos vestimos bonitos, agarramos el perro bien lavado y emprendimos el viaje. Estamos muy contentos de poder conocer al pastor en su casa, y gozosos de poderle obsequiar el perrito. Eran como la diez de la mañana cuando llegamos al Kilómetro indicado. El sol era radiante, y al entrar en la urbanización preguntamos por el pastor a las primeras personas que vimos, la respuesta fue: “no conozco ese pastor”. Seguimos más adelante y preguntamos, la respuesta fue la misma, “no conocemos a ese pastor”. Nos adentramos más en la urbanización, era grande, muchas calles a la derecha y a la izquierda, muchas casas, seguimos preguntando, todos nos decían que no lo conocían. El sol empieza a calentado, es mediodía, los niños tienen hambre, todos estamos cansados y deprimidos, con tristeza me di por vencido y dije que nos regresaríamos a casa. Emprendimos la vía de regreso, pero cuando estamos por salir de la urbanización, sucede algo inesperado, y verdaderamente sorprendente. Siento una voz, no por mis oídos, viene de lo más profundo de mi mismo, de mí mismo espíritu, que me dice exactamente: “entra por esta calle, en ella vive el pastor”. Fue así que dije, metámonos por esta calle, aquí vive el pastor. Mi esposa me miró perpleja, los muchachos empezaron a protestar, nadie creía. . Pero ya que era el que manejaba, me metí por la calle. Era una calle ciega, con muchas casas, las miramos pero no sabemos cuál es la casa del pastor. Llegamos al final de la calle, tiene una redoma. Deprimido, pensé que había sido un pensamiento mío, no hay nada que hacer, tenemos que regresar e irnos del lugar, sin ver al pastor. Pienso que ha sido un momento de locura, que fue una fantasía mía, y derrotado, di la vuelta para ir a casa. Cuando estoy para salir de la calle sucedió nuevamente lo inesperado, oí aquella voz que ya conocía: párate, toca en la puerta de esta casa y te saldrá el pastor. Hubo nuevas protestas, le dije a mi hijo mayor que fuera a tocar en esa puerta. Mientras él iba mi esposa me preguntaba con cara de mucha extrañeza: ¿Qué está pasando?, no le supe dar una respuesta, mi silencio fue interrumpido por los gritos del muchacho, ¡¡El pastor!! , ¡¡El pastor!  No salió la esposa, no salió uno de sus hijos, salió el pastor como se me había dicho.

Segunda parte

Estábamos estupefactos de ver al pastor. Todavía no salía de mi asombro  de cómo Dios nos había guiado hasta la casa del pastor. Pero al salir del carro me viene una fuerte sensación de miedo, sentía una voz que me decía de no decir nada de lo sucedido, que la gente me tomaría por loco. La sensación que esa era una locura fue tan intensa que no pude hablar de lo ocurrido, ni con el pastor ni con otras persona, almeno por un tiempo. Éramos nuevos creyentes y mi fe tambaleaba a veces, pero lo que vivimos era real, completamente real. Luego leí en la biblia:
Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. 1 Corintios 2:14
Estos versos me dieron la fuerza para testificar, contar lo que Dios hice con mi familia ese bellísimo día. Es el testimonio que más he dado, que más doy a creyentes y también a incrédulos, el enemigo está vencido. TENEMOS UN DIOS VIVO Y REAL.


La revelación. (comentario)

Dios ha preparado todo desde el principio, El acciona, prepara los acontecimientos, establece el tiempo y la forma de hacer las cosas. Cuando el pastor dijo que necesitaba un perro, solo yo tenía un cachorro al punto de destetar. La secretaria no me dio ni el nombre de la calle ni el número de la casa. La primera revelación llego en el momento exacto, cuando estaba a tres metro de la calle del pastor. Dios no me dio la revelación al entrar en la urbanización, dejó que pasáramos, tuvimos que rodar mucho, preguntar a muchas personas, pasar por muchas calles, y agotar nuestros recursos de búsqueda. Dios interviene y lo hizo por su soberana voluntad, en el momento exacto, de regreso. Pusimos todos nuestros recursos para encontrar la casa, cuando se agotaron intervino. Dios no hace las cosas a mitad, la primera revelación me decía la calle, más no la casa. De nada me hubiera servido si no tenía la segunda revelación. Y no se hizo esperar, llego exactamente al llegar a la casa del pastor. Todo sucedió exactamente como me lo había anunciado, no salió ni alguno de los hijos, ni la esposa, salió el pastor. Dios es Espíritu y habla al espíritu del hombre. Desde allí en los profundo de nuestro ser El nos habla. Después el mensaje recibido pasa por nuestra mente, allí viene el problema de la fe, si creerle y actuar en consecuencia  o no. 

A DIOS SEA LA GLORIA